La aterosclerosis: una amenaza silenciosa para la salud

Aterosclerosis

La aterosclerosis es una enfermedad que afecta a las arterias, los vasos sanguíneos que transportan el oxígeno y los nutrientes desde el corazón al resto del cuerpo. Consiste en la acumulación de sustancias grasas, como el colesterol, en la capa interna de las paredes arteriales. Esta acumulación se llama placa y puede provocar el estrechamiento y el endurecimiento de las arterias, lo que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta el riesgo de sufrir complicaciones graves, como un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.

La aterosclerosis es una enfermedad muy frecuente y muy peligrosa, ya que suele ser asintomática durante mucho tiempo y puede afectar a cualquier arteria del cuerpo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la aterosclerosis y sus consecuencias son la principal causa de muerte en el mundo. Se estima que alrededor de 17 millones de personas mueren cada año por enfermedades cardiovasculares relacionadas con la aterosclerosis.

¿Qué causa la aterosclerosis?

La aterosclerosis es el resultado de una interacción compleja entre factores genéticos, ambientales y conductuales que alteran el equilibrio entre la formación y la eliminación de la placa. Algunos de estos factores son:

– El colesterol alto: El colesterol es una sustancia grasa que se encuentra en la sangre y que es necesaria para la formación de las membranas celulares, las hormonas y las vitaminas. Sin embargo, cuando hay demasiado colesterol en la sangre, este se puede depositar en las paredes arteriales y contribuir a la formación de la placa. El colesterol se divide en dos tipos: el colesterol LDL o “malo”, que transporta el colesterol desde el hígado hasta los tejidos, y el colesterol HDL o “bueno”, que transporta el colesterol desde los tejidos hasta el hígado para su eliminación. El colesterol alto se refiere a un nivel elevado de colesterol LDL o un nivel bajo de colesterol HDL.
– La hipertensión arterial: La hipertensión arterial es una condición en la que la presión de la sangre contra las paredes arteriales es demasiado alta. Esto puede dañar las arterias y hacerlas más susceptibles a la formación de la placa. La hipertensión arterial se puede deber a diversas causas, como el estrés, el consumo excesivo de sal, el sobrepeso, el sedentarismo o el consumo de alcohol o tabaco.
– La diabetes: La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por un nivel elevado de azúcar (glucosa) en la sangre. Esto puede dañar las arterias y favorecer la formación de la placa. La diabetes se puede deber a una deficiencia o resistencia a la insulina, una hormona que regula el metabolismo de la glucosa. La diabetes se clasifica en dos tipos: la diabetes tipo 1, que se produce cuando el páncreas no produce suficiente insulina, y la diabetes tipo 2, que se produce cuando las células no responden adecuadamente a la insulina.
– El tabaquismo: El tabaquismo es el hábito de consumir productos derivados del tabaco, como cigarrillos, puros o pipas. El tabaquismo tiene efectos nocivos sobre las arterias y favorece la formación de la placa. El tabaquismo aumenta el nivel de colesterol LDL, reduce el nivel de colesterol HDL, eleva la presión arterial, daña el endotelio (la capa más interna de las paredes arteriales), favorece la inflamación y estimula la coagulación sanguínea.
– Otros factores: Además de los factores mencionados, existen otros factores que pueden influir en el desarrollo de la aterosclerosis, como la edad (el riesgo aumenta con los años), el sexo (los hombres tienen más riesgo que las mujeres hasta la menopausia), los antecedentes familiares (el riesgo es mayor si hay casos en los padres o hermanos), el estrés (el estrés crónico puede alterar el equilibrio hormonal e inmunológico), la obesidad (el exceso de peso puede aumentar el nivel de colesterol, la presión arterial y la resistencia a la insulina), el sedentarismo (la falta de actividad física puede reducir el nivel de colesterol HDL y favorecer el sobrepeso) y la alimentación (una dieta rica en grasas saturadas, grasas trans, azúcares refinados y sal puede elevar el nivel de colesterol, la presión arterial y el peso corporal).

¿Qué síntomas produce?

La aterosclerosis suele ser una enfermedad silenciosa que no produce síntomas hasta que la placa obstruye parcial o totalmente el flujo sanguíneo a un órgano o tejido. Los síntomas de la aterosclerosis dependen de la localización y la gravedad de la obstrucción. Algunos ejemplos son:

– Si la aterosclerosis afecta a las arterias coronarias, que irrigan el corazón, puede provocar angina de pecho (dolor o presión en el pecho que se irradia al brazo, al cuello o a la mandíbula) o infarto de miocardio (muerte de una parte del músculo cardíaco por falta de oxígeno).
– Si la aterosclerosis afecta a las arterias carótidas, que irrigan el cerebro, puede provocar accidente isquémico transitorio (AIT) (pérdida temporal de alguna función cerebral, como el habla, la visión o el movimiento) o accidente cerebrovascular (ACV) (pérdida permanente de alguna función cerebral por daño irreversible del tejido cerebral).
– Si la aterosclerosis afecta a las arterias periféricas, que irrigan los brazos y las piernas, puede provocar enfermedad arterial periférica (EAP) (dolor, entumecimiento o debilidad en las extremidades al caminar o hacer ejercicio) o gangrena (muerte y necrosis de una parte del cuerpo por falta de riego sanguíneo).
– Si la aterosclerosis afecta a las arterias renales, que irrigan los riñones, puede provocar hipertensión renovascular (presión arterial alta causada por el estrechamiento de las arterias renales) o insuficiencia renal crónica (pérdida progresiva e irreversible de la función renal).
– Si la aterosclerosis afecta a las arterias mesentéricas, que irrigan los intestinos, puede provocar isquemia mesentérica (disminución del flujo sanguíneo al intestino que causa dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea) o infarto intestinal (muerte de una parte del intestino por falta de oxígeno).

¿Cómo se diagnostica la aterosclerosis?

El diagnóstico de la aterosclerosis se basa en la evaluación clínica, los antecedentes personales y familiares, los factores de riesgo y las pruebas complementarias. Algunas de estas pruebas son:

– Análisis de sangre: Se realizan para medir los niveles de colesterol, glucosa y otros indicadores de salud cardiovascular.
– Electrocardiograma (ECG): Se realiza para registrar la actividad eléctrica del corazón y detectar posibles alteraciones del ritmo o signos de isquemia o infarto.
– Ecocardiograma: Se realiza para obtener imágenes del corazón mediante ultrasonidos y evaluar su estructura y función.
– Prueba de esfuerzo: Se realiza para medir la capacidad del corazón para responder al ejercicio físico y detectar posibles signos de angina o isquemia.
– Angiografía coronaria: Se realiza para visualizar las arterias coronarias mediante la inyección de un contraste radiopaco y detectar posibles estrechamientos u obstrucciones.
– Ecografía doppler: Se realiza para obtener imágenes de las arterias periféricas mediante ultrasonidos y medir el flujo sanguíneo y detectar posibles estrechamientos u obstrucciones.
– Angiografía periférica: Se realiza para visualizar las arterias periféricas mediante la inyección de un contraste radiopaco y detectar posibles estrechamientos u obstrucciones.
– Ecografía carotídea: Se realiza para obtener imágenes de las arterias carótidas mediante ultrasonidos y medir el grosor de la capa íntima-media, que es un indicador del grado de aterosclerosis.
– Tomografía computarizada (TC): Se realiza para obtener imágenes tridimensionales de las arterias mediante rayos X y detectar posibles calcificaciones o placas.
– Resonancia magnética (RM): Se realiza para obtener imágenes de alta resolución de las arterias mediante ondas electromagnéticas y detectar posibles placas o trombos.

¿Cómo se trata la aterosclerosis?

El tratamiento de la aterosclerosis tiene como objetivo prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad, aliviar los síntomas y evitar o reducir las complicaciones. El tratamiento se basa en tres pilares: el control de los factores de riesgo, el uso de medicamentos y la realización de procedimientos invasivos. Algunas de estas opciones son:

– El control de los factores de riesgo: Consiste en adoptar medidas para modificar los hábitos o las condiciones que favorecen el desarrollo o el empeoramiento de la aterosclerosis. Entre estas medidas se encuentran: dejar de fumar, reducir el colesterol, controlar la presión arterial, controlar la diabetes, perder peso, hacer ejercicio físico, reducir el estrés y seguir una dieta saludable.
– El uso de medicamentos: Consiste en tomar fármacos que ayudan a prevenir o tratar las consecuencias de la aterosclerosis. Entre estos fármacos se encuentran: los antihipertensivos (que disminuyen la presión arterial), los hipolipemiantes (que reducen el colesterol), los antidiabéticos (que regulan el nivel de glucosa), los antiagregantes plaquetarios (que evitan la formación de coágulos), los anticoagulantes (que impiden la coagulación sanguínea), los vasodilatadores (que dilatan las arterias) y los nitratos (que alivian el dolor anginoso).
– La realización de procedimientos invasivos: Consiste en realizar intervenciones quirúrgicas o endovasculares que buscan restaurar el flujo sanguíneo en las arterias afectadas por la aterosclerosis. Entre estos procedimientos se encuentran: la angioplastia (que consiste en introducir un catéter con un balón inflable que comprime la placa contra la pared arterial), el stent (que consiste en colocar una malla metálica que mantiene la arteria abierta después de la angioplastia), el bypass (que consiste en crear un puente con un vaso sanguíneo sano que desvía el flujo sanguíneo alrededor de la obstrucción) y la endarterectomía (que consiste en extirpar quirúrgicamente la placa).

¿Cómo se puede prevenir la aterosclerosis?

La aterosclerosis se puede prevenir con una serie de medidas que tienen como objetivo modificar los factores de riesgo que favorecen el desarrollo o el empeoramiento de la enfermedad. Algunas de estas medidas son:

– Dejar de fumar: El tabaquismo es uno de los principales factores de riesgo para la aterosclerosis, ya que aumenta el nivel de colesterol “malo”, reduce el nivel de colesterol “bueno”, eleva la presión arterial, daña el endotelio, favorece la inflamación y estimula la coagulación sanguínea. Dejar de fumar puede reducir significativamente el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.
– Reducir el colesterol: El colesterol alto es otro factor de riesgo importante para la aterosclerosis, ya que contribuye a la formación de la placa en las paredes arteriales. Reducir el colesterol se puede lograr con una dieta baja en grasas saturadas y grasas trans, rica en fibra y antioxidantes, y con el uso de medicamentos hipolipemiantes si es necesario.
– Controlar la presión arterial: La hipertensión arterial es otro factor de riesgo relevante para la aterosclerosis, ya que daña las arterias y las hace más susceptibles a la formación de la placa. Controlar la presión arterial se puede conseguir con una dieta baja en sal, rica en potasio y magnesio, y con el uso de medicamentos antihipertensivos si es necesario.
– Controlar la diabetes: La diabetes es otro factor de riesgo significativo para la aterosclerosis, ya que daña las arterias y favorece la formación de la placa. Controlar la diabetes se puede lograr con una dieta equilibrada en carbohidratos, proteínas y grasas, rica en fibra y con bajo índice glucémico, y con el uso de medicamentos antidiabéticos si es necesario.
– Perder peso: El sobrepeso y la obesidad son otros factores de riesgo asociados a la aterosclerosis, ya que aumentan el nivel de colesterol, la presión arterial y la resistencia a la insulina. Perder peso se puede alcanzar con una dieta hipocalórica, equilibrada y variada, y con una actividad física regular y adaptada a las condiciones físicas de cada persona.
– Hacer ejercicio físico: El sedentarismo es otro factor de riesgo relacionado con la aterosclerosis, ya que reduce el nivel de colesterol “bueno” y favorece el sobrepeso. Hacer ejercicio físico se puede lograr con una rutina diaria de al menos 30 minutos de actividad moderada a intensa, que incluya ejercicios aeróbicos (como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta) y ejercicios anaeróbicos (como levantar pesas o hacer abdominales).
– Reducir el estrés: El estrés crónico es otro factor de riesgo vinculado con la aterosclerosis, ya que altera el equilibrio hormonal e inmunológico y aumenta la producción de sustancias inflamatorias y procoagulantes. Reducir el estrés se puede conseguir con técnicas de relajación (como la respiración profunda, el yoga o la meditación), con actividades recreativas (como leer, escuchar música o ver una película) y con una actitud positiva ante los problemas.
– Seguir una dieta saludable: Una dieta saludable es una medida fundamental para prevenir la aterosclerosis, ya que proporciona los nutrientes esenciales para el funcionamiento y la reparación de las células y los tejidos. Una dieta saludable se basa en el consumo de alimentos frescos y mínimamente procesados, como frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, pescado, carne magra, huevos y lácteos desnatados. También se recomienda limitar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, grasas trans, azúcares refinados y sal.

Estas son algunas de las medidas que se pueden tomar para prevenir la aterosclerosis y sus complicaciones. Sin embargo, es importante consultar con un médico antes de iniciar cualquier cambio en el estilo de vida o en el tratamiento farmacológico. El médico podrá evaluar el estado de salud y el riesgo cardiovascular de cada persona y recomendar las opciones más adecuadas para cada caso.

Conclusión

La aterosclerosis es una enfermedad que afecta a las arterias y que puede causar graves problemas de salud, como un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. La aterosclerosis se debe a la acumulación de sustancias grasas en las paredes arteriales, que se puede prevenir o retrasar con un estilo de vida saludable. La aterosclerosis se puede diagnosticar con diversas pruebas que permiten evaluar el estado de las arterias y el riesgo cardiovascular. La aterosclerosis se puede tratar con diversas opciones que buscan mejorar el flujo sanguíneo y evitar o reducir las complicaciones.

Fuentes consultadas
1.- Arterioesclerosis/ateroesclerosis – Síntomas y causas – Mayo Clinic. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/arteriosclerosis-atherosclerosis/symptoms-causes/syc-20350569.
2.- Aterosclerosis – ¿Qué es la aterosclerosis? | NHLBI, NIH. https://www.nhlbi.nih.gov/es/salud/aterosclerosis.
3.- Ateroesclerosis – Wikipedia, la enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/wiki/Ateroesclerosis.

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